Notas sobre Juana de Asbaje y el barroco español

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Juana de Asbaje

Juana de Asbaje y Ramírez. Musa Décima

 

 

El nombre de la principal obra de Juana de Asbaje (Sor Juana Inés de la Cruz), que contiene sus obras literarias (1679) lleva el nombre de Inundación Castálida de la Única Poetisa, Musa Décima. Ese nombre que probablemente le puso el editor, describe a la autora, a su  obra y a su época. De verdad que la genial sor Juana fue una inundación de ingenio, no solo literario sino filosófico y científico, que anunció la grandiosidad que iba a alcanzar la cultura universal en América.  Lo de castálida -según el diccionario, relativo a la fuente donde se regocijan las musas- es tema típicamente barroco, en el cual las alusiones a la cultura grecolatina son imprescindibles en cualquier tipo de explicaciones poéticas, filosóficas, políticas. Lo de “Musa décima” atribuido a sor Juana, aunque alguien podría atribuirlo a la grandilocuencia barroca, visto con perspectiva, si bien es un epíteto literario, es un merecido halago a un prodigio que enalteció el México colonial.

A sor Juana se le considera la principal figura de las letras hispanoamericanas en el siglo XVII. Su obra literaria, insertada en el barroco español, cuando México no tenía todavía una literatura propia, se sigue leyendo con gran gusto y admiración por su calidad formal y por su ingeniosa argumentación. No obstante,  el ejemplo de vida de la autora, y sus ideas sobre el papel de la mujer, sobre el derecho a la vida intelectual y sobre la autodeterminación de la persona, no son literatura antigua sino planteamientos de plena actualidad.

 

El Barroco español

 

En la historia de la literatura española, el barroquismo se manifiesta entre 1580 y 1630. Como bien se sabe que las tendencias literarias no se dan en el aire sino en relación con los procesos históricos y sociales, debe hablarse sumariamente de qué sucede en ese momento en ese país. El gran imperio español, que se extendía por todo el mundo hasta el punto de que los reyes decían que en su territorio no se ponía el sol, a finales del siglo XVI empieza a perder poder a manos de los turcos y de los ingleses y el resto de las potencias europeas emergentes. Hay crisis políticas, militares, económicas, religiosas, que relativizan ese poder que se creía omnímodo. La literatura y el arte, como es característico en la historia, empiezan a reflejar esas contradicciones, esas debilidades, ese pesimismo, esa melancolía.

El Barroco, que sucede al Renacimiento, fue una reacción y una protesta contra el concepto artístico de éste. Federico Sainz de Robles (Historia y antología de la poesía española, Aguilar, 1977)  dice que durante este período todo fue buscado, hallado, logrado y prestigiado en lo impreciso, en lo exorbitado en lo tumultuoso. Por supuesto que todos estos materiales (figuras literarias, historias, recursos de expresión, etc.) que el barroquismo usó con mano suelta son herencia cultural de la E. Media y del Renacimiento. No obstante, aclara el autor mencionado, el barroquismo no es anarquía sino cuidadoso cálculo.  Lo barroco es melancólico y hondo; es temperamental. En modo alguno puede definirse lo barroco literario como el arte en que predominan la pompa y el ornato. El barroco no fue simplemente decorativo.  El barroco es algo más que apuro de ornamentación. (Sainz, 1967).

Al aspecto externo del barroco se le llama culteranismo y al interno conceptismo.  Culteranismo, es decir la recurrencia a alusiones mitológicas, expresiones en latín, razonamientos complejos, palabras rebuscadas, neologismos es un rasgo característico que ha tenido mala prensa, por lo que se dice que aquello muy explicado y erudito es barroco. El conceptismo, que es el propósito de concentrar mucha información en la obra, sea esta literaria o arquitectónica, no aporta nuevas ideas, sino que las eternas la cruza para que así surjan otras distintas.  El culteranismo tiene su expresión definitoria en las palabras del filósofo Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Culteranismo y conceptismo se repelen pero curiosamente coexisten en el arte del período.

Según el mencionado Sainz de Robles (1967), en la literatura del Barroco , se distinguen cuatro grandes grupos de obras literarias:

  • Panegíricos y homenajes
  • Poesías delatoras del sentimiento desilusionada de la época,
  • Poesías al desengaño y la soledad,
  • Lírica amorosa y galante, poesía satírica y humorística.

 

Nota biográfica

 

Nació Juana de Asbaje y Ramírez en San Miguel de Nepantla,  México en 1651. Como bien se sabe, el mecanismo de dominio que el imperio español instauró en América, contaba con la división en virreinatos. El de Nueva España  (México) por la extensión que cubría y por la riqueza de sus territorios, era de gran importancia política. Residían en la ciudad de México, además del virrey, una extensa y rica corte, una verdadera extensión de la de España, en la cual la cultura literaria, artística y científica tenía gran desarrollo.

Niña prodigio, S. J. aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa, un poema al Santísimo Sacramento. Admirada por su talento y sorprendentes conocimientos, así como por su capacidad versificadora, fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo y apadrinada  de los marqueses de Mancera. No obstante, sus reconocimientos, en 1667 ingresó en el riguroso convento de las carmelitas descalzas de México, pero por razones de salud sólo permaneció cuatro meses. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente.

Se ha dicho que sor Juana, más que por causa religiosa, ingresó al convento para evitar el matrimonio y seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió. Su celda, un verdadero apartamento de dos pisos en el convento de San Jerónimo, se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, incluido los virreyes. Allí tenía un observatorio astronómico, diversos instrumentos musicales y una nutrida biblioteca.

En este lugar compuso obras musicales y escribió varios volúmenes que abarcan  poesía y teatro, en los que se aprecia la influencia de Góngora y Calderón, además de opúsculos filosóficos y estudios musicales. A pesar de que se perdió gran parte de sus escritos polémicos, ha sobrevivido el denominado Respuesta a sor Filotea de la Cruz,  en el cual sor Juana polemiza, contrariando tesis oficiales de la Iglesia, sobre el derecho de la mujer de  dedicarse a la vida intelectual. Aun reconociendo el talento de Juana, el  obispo le recomienda que se dedique  a la vida monástica, como corresponde a una monja, y que no practique la reflexión teológica, ejercicio reservado a los hombres. A pesar de que sor Juana argumenta contundentemente sobre el derecho de las mujeres al aprendizaje, pues el conocimiento «no sólo les es lícito, sino muy provechoso», la reprimenda la afectó de manera que  vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia, y se consagró por completo a la vida religiosa.

Con respecto a sus poemas amorosos, se han preguntado los críticos sobre el conocimiento que tiene de los achaques de ese sentimiento quien vivió enclaustrada gran parte de su vida. No cabe duda, se han contestado, de que sor Juana, además de su amor místico, también conoció la dimensión del amor terrenal. 

Murió sor Juana mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695.  

S. J. Inés de la Cruz. Obras escogidas. Introducción. Argentina: Austral, 1949.

Wikipedia (11 octubre, 2010).

 

Algunas enseñanzas de Sor Juana Inés

 

1. Es necesario que la mujer acceda a los estudios superiores. Se cuenta que ella a los seis años pidió a su madre que cuando fuera mayor la enviase a la Universidad disfrazada de hombre para poder ser admitida.

2. El destino de la mujer no es el matrimonio y la procreación. Sor Juana, al adquirir los hábitos, se propuso acercarse a lo que más deseaba: el estudio de las ciencias y de los textos místicos y filosóficos.

3. Es preferible la teología positiva (que consistía en ayudarse de todas las ciencias, una especie de primer análisis interdisciplinario). En una polémica, Sor Juana critica a Vieira, el teólogo portugués, con quien tuvo la famosa disputa por seguir la teología especulatio o teórica.

4. El cosmos está lleno de poderes cuyos secretos se manifiestan sólo a las personas que estén dispuestas a mirar más allá de las apariencias fenoménicas (lo que se percibe por los sentidos). Esto que ella plantea en uno de sus “Sueños”, se trata de una forma de escepticismo científico y una sugerencia de la necesidad de un método.

5. Los dogmas y las doctrinas son producto de la interpretación humana, la cual nunca es infalible. Esto lo plantea en la Carta Atenagórica, y es un punto que en la época pudo acarrear un proceso ante la Inquisición.

6. Es posible ordenar el mundo racionalmente por medio de la poesía. Esta es una apreciación de Octavio Paz, basado en la lectura de su obra.

7. En un texto de S. J. denominada Satira filosófica, hay una serie de alcances de su visión filosófica pesimista: Somos tristes pero tenemos que fingir que somos felices; si os imagináis dichoso no seréis tan desdichado. Son tan encontrados los pareceres que lo que uno juzga negro para otros es blanco. El que está triste, censura al alegre de liviano; y el que está alegre, se burla de ver al triste penando. Para todo se halla prueba y razón en qué fundarlo; y no hay razón para nada, de haber razón para tanto. Todos son iguales jueces; y siendo iguales y varios, no hay quien pueda decidir cuál es lo más acertado.

8. En  una famosa redondilla suya, hace Sor Juana la apología de la mujer: Los hombres señalan defectos en la mujer que ellos mismos propician; los hombres acusan malas acciones en la mujer que ellos mismos incitan; vencen la resistencia y luego critica la debilidad de la mujer; temen la naturaleza femenina que se han dedicado a forjar; pretenden una inocencia que se dedican a quebrantar.

10. Finalmente, en una ocasión en que le prohíben estudiar, ella obedece.  Obedecí en cuanto a no tomar libro. En cuanto a no estudiar absolutamente, no cae debajo de mi potestad y  no lo puedo hacer porque aunque no estudie en los libros, estudio en todas las cosas que Dios crió, sirviéndome ellas de letras, y de libros toda esta máquina universal. 12

Ángel Alonso Salas. This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

 

La obra literaria de S. Juana

Compuso gran variedad de obras teatrales. Entre ellas están comedias, al estilo de Lope de Vega, su contemporáneo, en las cuales el recurso más corriente es el enredo o serie de confusiones. Dos famosas comedias: Los empeños de una casa, Amor es más laberinto.

Tiene también tres autos sacramentales que revelan el lado teológico de su obra: El mártir del sacramento —donde mitifica a San Hermenegildo—, El cetro de José y El divino Narciso, escritas para ser representadas en la corte de Madrid.

La lírica, que aproximadamente suma la mitad de su producción, incluye  poemas amorosos en la que la decepción es un recurso muy socorrido, poemas de vestíbulo y composiciones ocasionales en honor a personajes de la época. Otras obras destacadas de Sor Juana son sus villancicos

Entre sus temas principales está el análisis del amor verdadero y la integridad del valor y la virtud. También destaca el tratamiento de la mujer como personaje fuerte que es capaz de manejar las voluntades de los personajes circundantes y los hilos del propio destino.

Barroca hasta la médula, Sor Juana era muy dada a hacer retruécanos, a verbalizar sustantivos y a sustantivizar verbos, a acumular tres adjetivos sobre un mismo sustantivo y repartirlos por toda la oración, y otras libertades gramáticales que estaban de moda en su tiempo.  Recurre mucho también a las alusiones mitológicas, en algunos casos hasta el abuso.

 

Valoración general

Es extensa la obra de Juana Asbaje y Ramírez, Sor Juana. Mucho se conserva y mucho se perdió. Aunque su obra literaria sigue siendo valiosa, las costumbres lectoras de la actualidad, no favorecen siempre su estilo culterano. No obstante, en nuestro siglo muchas personas han vuelto a revalorar su pensamiento crítico y su reflexión sobre la verdadera religiosidad, sobre la vida intelectual en general y, particularmente, sobre la condición de la mujer en el mundo de la cultura y la política. Se ha señalado que es una precursora del feminismo, esa reflexión sobre la especificidad de la problemática femenina; no obstante algunos autores señalan que ella no habla del género sino de su experiencia propia.  Otros autores prefieren concentrarse en el ejemplo de vida, en la sabia beligerancia que mantuvo para poder alcanzar sus propias metas. Sea como sea, hombres y mujeres, particularmente los hispanoamericanos, debemos llenarnos de admiración y agradecimiento ante este prodigio intelectual y de carácter que fue y sigue siendo la Musa Décima.

 

 

 

 

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