El niño y la mancha

El niño miró por mucho tiempo las manchas del cielo raso y vio un volkswagen que comenzó a sonreírle; de pronto se convirtió en una rana de ojos grandes, que le guiñó un ojo; después era el rostro de su abuelo llamándolo; y la boca de su abuelo era una luna en creciente rodeada de estrellas; bajo las estrellas había miles de casitas; y en una de esas casitas había un niño que miraba las manchas del cielo raso, hasta que una de ellas se transformó en luna; entonces el niño la señaló y la luna se volvió un pájaro que se posó en su dedo, picó su pulgar y salió volando por la ventana.


