Papá
Papá era albañil y edificaba a la par de la obra un idea. Con mucho de visión, en la tarea de edificar conciencias se pasaba. Su tranquilo carácter contemplaba la cruel necesidad que se plantea: Santamaría —decía— fue una tea que la dura batalla iluminaba. En el mañana del obrero ondea a los otros obreros les hablaba un futuro de paz como marea. El bienestar vendrá —lo sentenciaba— si en un abrazo fuerte se orientaba la voluntad del pueblo en la pelea.


