Mi posición
Tengo fe en el hombre. De siglo en siglo ha venido ascendiendo por una interminable rampa de progreso. Aparentemente algunas veces ha retrocedido. Sólo se ha detenido para afirmarse.
Creo que este tiempo que habitamos es mejor que todo tiempo pasado.
Y que
todo tiempo futuro será mejor que el presente.
Soy poeta de la esperanza, pero no soy ciego. No creo que la fraternidad y el amor nos sean dados de regalo. No creo que los antagonismos que nos desangran desaparezcan por artes milagrosos. La perfección es el resultado de la lucha. Hay esperanzas endebles, arraigadas por el sueño. La verdadera esperanza se sostiene y nutre en las realidades diarias. Porque la realidad es amarga, mis poemas a veces gotean angustias y sangres.
No creo que haya temas vedados para la poesía. Todos los temas son buenos para ella. Tampoco creo en la limitación
geográfica del poeta. El hombre actual tiene una visión amplia como nunca, del
mundo entero.
Por eso los poetas podemos escribir hoy sobre la guerra, aunque las guerras estén quemando carnes lejanas. Cinco mil kilómetros no pueden empañar los ojos del poeta.
El poeta debe ser libre, si no como hombre, como poeta.
Si se le mata por libre, se le hace más grande. Contra el poeta no valen cárceles ni fusilamientos. Con pólvora y sangre la poesía sabe fabricarse alas, lo mismo con amor y esperanza.
Soy poeta de un tiempo terrible y maravilloso. La humanidad va desbocada hacia el futuro. Hay un camino que desemboca en la muerte y un camino que desemboca en la fraternidad. ¡Ay del poeta que empuje a los hombres hacia de camino de la muerte! ¡Y ay del que se siente en una piedra a cantar odas abstractas, mientras los hombres van hacia la muerte! La poesía es una arma. Yo estoy dispuesto a
usarla en la lucha por la justicia, la fraternidad y el amor. Si no la usara, más me valdría suicidarme. Mi conciencia tiene siempre los ojos muy abiertos. No podría soportar los ojos de mi conciencia acusándome siempre desde el fondo de los huesos. Además mi conciencia resume laconciencia de la humanidad. Si alguna vez me
equivocara, ¡perdonadme!. Siempre he querido y querré decir la verdad. No creo en la poesía por la poesía, creo en la poesía
por el hombre. Detesto la poesía sin mensaje y sin
contenidos humanos. La leo y no me
nutre. Es como si quisiera alimentarme con piedras
pulverizadas. Amo le poesía que
hace sentir viva y a mi lado la sangre de mis
semejantes. Pienso que la poesía
abstracta es una manera de soslayar responsabilidades.
Se puede escribir poesía
abstracta cuando no se tenga nada que decir o se tenga
miedo de decir lo que se
piensa. Creo que todo poeta tiene mucho que decir a sus
hermanos. Si no lo dice es un
cobarde. ¡No quiero que se me llame cobarde! El poeta
debe volver a dignificarse.
Durante mucho tiempo fue un fabricante de suspiros. Deseo que vuelva a ser guía y
conductor de pueblos.
El mundo camina hacia una era de amor y de fraternidad. La miseria desaparecerá de la faz de la tierra. La igualdad de derechos y de oportunidades se impondrá a pesar de los que luchan por esclavizarlo. ¡Venid a la lucha, hermanos! ¡Que lo que ha de ser será más pronto si nuestros brazos empujan los molinos de la historia!
La canción del poeta debe alumbrar el camino de los pueblos. Y, ¡ay de los que hagan canción de sombra, porque los pueblos lo arrojarán al despeñadero de los olvidados!
He tomado partido. En la lucha que se libre entre los detentadores del poder y de la riqueza y los desposeídos, yo he tomado partido con los desposeídos. Todos los hombres somos hermanos. Amo, por eso, a todos los hombres. Comprendo, sin embargo, que a algunos habrá de obligarlos a comportarse como hermanos. Porque hay hombres que todavía no son humanos. Debemos enseñarles a serlo. Y exigirles que lo sean. Siempre la poesía ha estado unida a las luchas sociales, religiosas, políticas y económicas, el cuento sobre la poesía no comprometida, lo inventaron y mantienen los interesados en que no se comprometa.
Porque un poeta no se comprometerá con los que detentan el poder y la riqueza. El poeta se compromete con los que lo necesitan, y eso no es conveniente para muchos pontífices de nuestra época.
Mi poesía no se sujeta a ninguna norma ideológica preconcebida. Nace simplemente, dice lo que se ha de decir y nunca calcula los intereses que resultarán favorecidos o golpeados.


